La historia de Maroni y Cía S.A. comienza en 1910, cuando Juan Bautista Maroni –inmigrante de oficio metalúrgico– estableció su taller en la Ciudad de Buenos Aires. La foto que acompaña esta nota, donde aparece junto a su esposa Marta y sus hijos José, Ángel, María, Antonia y Balbina, es uno de los testimonios más antiguos de aquella primera etapa familiar.
En sus inicios, el taller se dedicaba a trabajos generales de metalurgia, herrería y reparación de equipos industriales, acompañando el crecimiento fabril de una Argentina que entraba de lleno en su proceso de modernización. Con el paso del tiempo, la empresa fue incorporando nuevas técnicas y herramientas, siempre bajo una misma premisa: la calidad del trabajo hecho a mano y el compromiso directo con el cliente.
Hacia mediados del siglo XX, cuando la industria nacional atravesaba un período de fuerte expansión, la empresa decidió dar un paso decisivo: especializarse en equipos de izaje y soluciones de elevación para la industria. Ese cambio marcó un antes y un después en la trayectoria de la compañía.
En 1960, ya consolidada como una firma reconocida en el rubro metalúrgico, Maroni y Cía S.A. inició la fabricación de aparejos eléctricos, carros de traslación y puentes grúa, transformándose en una de las empresas pioneras del país en este segmento. Su planta histórica, ubicada desde 1910 en 24 de Noviembre 1763 (CABA), se mantuvo siempre operativa, convirtiéndose en un símbolo de continuidad y arraigo.
Hoy, más de cien años después, la foto de la familia Maroni no solo representa un origen: expresa una identidad. Una empresa que nació del oficio, que creció con el trabajo diario y que construyó una trayectoria industrial basada en la responsabilidad, el conocimiento técnico y la dedicación de varias generaciones.
HISTORIA DE MARONI Y CÍA S.A.
HISTORIA DE MARONI Y CÍA S.A.
Más de un siglo de trabajo, industria y familia
La historia de Maroni y Cía S.A. comienza en 1910, cuando Juan Bautista Maroni –inmigrante de oficio metalúrgico– estableció su taller en la Ciudad de Buenos Aires. La foto que acompaña esta nota, donde aparece junto a su esposa Marta y sus hijos José, Ángel, María, Antonia y Balbina, es uno de los testimonios más antiguos de aquella primera etapa familiar.
En sus inicios, el taller se dedicaba a trabajos generales de metalurgia, herrería y reparación de equipos industriales, acompañando el crecimiento fabril de una Argentina que entraba de lleno en su proceso de modernización. Con el paso del tiempo, la empresa fue incorporando nuevas técnicas y herramientas, siempre bajo una misma premisa: la calidad del trabajo hecho a mano y el compromiso directo con el cliente.
Hacia mediados del siglo XX, cuando la industria nacional atravesaba un período de fuerte expansión, la empresa decidió dar un paso decisivo: especializarse en equipos de izaje y soluciones de elevación para la industria. Ese cambio marcó un antes y un después en la trayectoria de la compañía.
En 1960, ya consolidada como una firma reconocida en el rubro metalúrgico, Maroni y Cía S.A. inició la fabricación de aparejos eléctricos, carros de traslación y puentes grúa, transformándose en una de las empresas pioneras del país en este segmento. Su planta histórica, ubicada desde 1910 en 24 de Noviembre 1763 (CABA), se mantuvo siempre operativa, convirtiéndose en un símbolo de continuidad y arraigo.
Hoy, más de cien años después, la foto de la familia Maroni no solo representa un origen: expresa una identidad. Una empresa que nació del oficio, que creció con el trabajo diario y que construyó una trayectoria industrial basada en la responsabilidad, el conocimiento técnico y la dedicación de varias generaciones.